miércoles, 8 de octubre de 2014

1.107



Se acerca el invierno. Valladolid se vuelve más bonita. Y yo, más triste.
Mediados de Octubre. Y con Octubre, los días de mis días sin ti.

Se nos escapa el tiempo, se consume, se agota. Sarcasmo del destino, nunca supe retener el tiempo entre mis dedos. Tus monstruos me hablan de fechas, de cuenta atrás. Yo les remito a tus brazos, donde las agujas no corren, ni siquiera caminan. 

Vamos, abre el champagne. Möet, no podía ser de otro modo. Brindemos por esta caprichosa ironía del destino. Y mientras, no me preguntes por qué no te miro a los ojos. Aléjame los calendarios; pistolas sin seguro, cargadas de paciencia, de días sin verte, semanas sin tocarte.

1107 kilómetros de distancia, para sentirnos más juntos que nunca. Nada ni nadie me puede hacer cambiar de opinión, porque desde el primer día que te vi, entre folios y trompetas, supe que era imposible mirarte y no amarte en el intento.


miércoles, 17 de septiembre de 2014


Sí, pídemelo. Pídeme lo que quieras. Y si me puedes que mate tus fantasmas y miedos, acabará con ellos a sonrisas, lo prometo. Quizá me ayude de la tuya. de tanta verdad almacenada en una boca. Lo sé, no siempre es fácil. Sólo quiero ser como tú, maestra en oírme en medio de la tormenta, en los días más grises.


miércoles, 16 de julio de 2014


Sí. Lo volvería a hacer. Te elegiría de nuevo entre todas las cosas. Te otorgo el poder de romperme por dentro. Aquí y ahora o en diez días viendo el mar, envido todo si me sonríes, y pierdo la noción del tiempo si me miras.

Hoy, como cada noche, dormiré contigo. Contigo aunque no estás. Contigo.

Si tu sonrisa por la mañana es el preámbulo de mis días, ¿cómo podría algún día acabar?

Si mis pies y tus caderas se ponen a bailar, ¿cómo hago para no morirme por tenerte?

Si me muero por tenerte a corto plazo eternamente, ¿qué hago para no separarme nunca de ti?

Si la vergüenza que siento cuando me miras sólo es comparable a las ganas que te tengo, ¿qué tengo que hacer para que nunca dejes de mirarme?

Tú. La única persona capaz de pegar los pedazos de mis días más rotos. Echarte de menos, eso que sucede cuando no me pasas, cuando eres sin estar, cuando compartimos tiempo pero no espacio, cuando no son ganas, es impaciencia.

Pues eso... que te quiero.


jueves, 26 de junio de 2014

sonríe


Sonríe(me). Siempre. Y mírame de lado, escondiéndote tras tu nariz. Y róbame la mía que se te pierde entre las manos…

Búscame con tu boca, pero que no se deje encontrar por la mía. Hazme rabiar porque regale besos al aire cuando no paras de jugar.

Y abre mucho los ojos porque aún sigan sorprendiéndote las palabras que salen de mi boca. Y es que soy una sinvergüenza sin remedio, pero con encanto…El tuyo.
Hazme estremecer con sólo acercarte a mi pelo y confúndeme con tu voz cuando sólo yo puedo oírte.
Regálame el tiempo en el que no me pienses. Y haz que sepa que estás ahí, que lo que siento es tu calor y lo que respiro tu aroma.

Muérdeme cuando mi mente se desboque y viaje al futuro, perdiéndome mi presente. Tú.
Prometo no darte las gracias por nada. Sólo te las daré por todo. Y sí, te sacaré la lengua para que me perdones por no cumplir mis promesas.

¿Sabes? Es verano…Y tengo ganas de bailar.


Fdo: M.

sábado, 31 de mayo de 2014

creo en ti



Amanece. El alba cae de nuevo sobre mi rutina, y tú a mil juramentos de distancia. Debería ataviarme, que los estragos de anoche no se van a arreglar solos. Y es que recordar es enredar el corazón. 

Bienvenida a mis desastres. Al fondo hay sitio, me queda alguno por cometer. Mientras tanto promete no soltarme en esta tempestad. Convénceme de que ya no la echo de menos, que necesito acariciar tus labios teñidos de rojo Tiziano. Grítame con la mirada, tápame la boca con un beso, convierte mis desastres en aciertos. Pon a prueba mi autocontrol, haz que el tiempo me ponga en tu lugar, no lo merezco, lo necesito. 

Hazme sonreír cada vez que me despides. Haz de tus llamadas una canción de protesta, hazme reaccionar. Haz que odie dormir solo, o mejor, dormir sin ti. Haz que suplique que te quedes, que susurre tu nombre en mis sueños. 

Danza con mis celos, encélate con nuestro baile. Hazme olvidar los números, que no me salgan las cuentas.
Haz que una de tus caricias le de valor a todo lo anterior.

Vivo de tu silencio, disfruto de tu sonrisa, creo en ti. 




Gracias por seguir, a pesar de todo, ahí de alguna forma