martes, 8 de octubre de 2013

la niña de mis ojos


Supongo que pocos de vosotros sabréis de donde viene la expresión "la niña de mis ojos". Sí, yo también pensaba que se refería al sentimiento único de una  madre hacía su hija, su niña, que la hace  no ver más allá. Pero no, estáis equivocados. Fue ella, con el té en la mano como cada día, la que me dijo que en realidad la niña de los ojos es la pupila. Me confesó que decía eso porque sólo cuando una persona está realmente cerca de nosotros somos capaces de ver nuestro pequeño reflejo en su pupila; ella, pequeña miniatura de escasos milímetros encerrada en mi pupila, pequeño síntoma de perfección anómala dentro de mí. Mi cuerpo reflejó durante unos instantes la cosa más hermosa del mundo.

Después de un tiempo conseguí comprenderte, me vi plasmado en tus risueños ojos, me sentí por un instante, el niño de tus ojos. ¿Y si le hubiéramos puesto fin ahí? Nuestra mirada se hubiera encargado de guardarnos el uno al otro para siempre. Aquel día supe que quería permanecer para siempre encerrado en tu pupila, hacer que tuvieras para siempre brillo en los ojos.

Pero en este mundo los comienzos y finales no existen, las partidas y llegadas son demasiado relativas. Cada instante anterior ha muerto. Somos alguien nuevo a cada momento. Cada nuevo instante, cada nuevo segundo me vuelves a conocer.

Yo sólo soy real cuando tus ojos me miran, y muero en el instante en el que los cierras..