No resultaste un espejismo.
Meses sin ti, sin nuestro "café". Lo añoro realmente. De vez en cuando vuelvo por allí; me falta tu presencia, sin ti aquello es demasiado frío. Ya no pido lo de siempre, té para dos. Eso sí, pido tu favorito, costumbre.
¿Fue especial? Déjame decirte que al menos para mí sí. Siempre sentí que eras diferente. Pocas personas me hicieron partícipes de una sensación de complicidad mutua y continuamente cambiante.
Ojalá consigas entenderme, no se trata de un juego de ajedrez. Sé que algún día me arrepentiré de no ser valiente, pero hacerte daño era un lujo que no me podía permitir. Sé que eres demasiado frágil para experimentos.
Me hiciste una pregunta. Tú necesitabas mi respuesta; yo, que no me la hicieras. Porque esa pregunta activó el motor de mis dudas, y las dudas son el somníferos de los sentimientos...





