¿La vida? Una noria. Instantes en lo más alto de la cúspide, acompañados de una gratificante sensación de integridad, plenitud, prosperidad, bonanza..
¿Realmente todo tan bueno como parece? Nada nos agobia, nada nos oprime, no acecha ningún tipo de angustia. Toda obligación nos parece trivial, sin trascendencia; no está lejos, está más allá.. En ese momento sólo importa el "nosotros"; el resto del mundo carece de importancia por momentos.
Y... ¿cuándo empieza a descender? Nos invade una extraña sensación de pavor, angustia, inseguridad.. Somos conscientes del vaivén, de la inconsistencia... miedo a caer al vacío, despeñarnos hacia la nada. Paradójico que cuanto más cerca vemos al suelo, menos firmeza...
Sí, justo ahí, ese instante es el que el nos hace ser conscientes de la estrecha franja que divide sendas sensaciones. La clave, si os fiáis de alguien que escucha canciones en soledad, es que tanto en lo más alto de la cima como en el declive absoluto, "pactemos" con nuestro ego y nos acordemos de los que siempre han estado a nuestro lado incondicionalmente.
Gracias por estar siempre ahí.




