miércoles, 16 de julio de 2014


Sí. Lo volvería a hacer. Te elegiría de nuevo entre todas las cosas. Te otorgo el poder de romperme por dentro. Aquí y ahora o en diez días viendo el mar, envido todo si me sonríes, y pierdo la noción del tiempo si me miras.

Hoy, como cada noche, dormiré contigo. Contigo aunque no estás. Contigo.

Si tu sonrisa por la mañana es el preámbulo de mis días, ¿cómo podría algún día acabar?

Si mis pies y tus caderas se ponen a bailar, ¿cómo hago para no morirme por tenerte?

Si me muero por tenerte a corto plazo eternamente, ¿qué hago para no separarme nunca de ti?

Si la vergüenza que siento cuando me miras sólo es comparable a las ganas que te tengo, ¿qué tengo que hacer para que nunca dejes de mirarme?

Tú. La única persona capaz de pegar los pedazos de mis días más rotos. Echarte de menos, eso que sucede cuando no me pasas, cuando eres sin estar, cuando compartimos tiempo pero no espacio, cuando no son ganas, es impaciencia.

Pues eso... que te quiero.


jueves, 26 de junio de 2014

sonríe


Sonríe(me). Siempre. Y mírame de lado, escondiéndote tras tu nariz. Y róbame la mía que se te pierde entre las manos…

Búscame con tu boca, pero que no se deje encontrar por la mía. Hazme rabiar porque regale besos al aire cuando no paras de jugar.

Y abre mucho los ojos porque aún sigan sorprendiéndote las palabras que salen de mi boca. Y es que soy una sinvergüenza sin remedio, pero con encanto…El tuyo.
Hazme estremecer con sólo acercarte a mi pelo y confúndeme con tu voz cuando sólo yo puedo oírte.
Regálame el tiempo en el que no me pienses. Y haz que sepa que estás ahí, que lo que siento es tu calor y lo que respiro tu aroma.

Muérdeme cuando mi mente se desboque y viaje al futuro, perdiéndome mi presente. Tú.
Prometo no darte las gracias por nada. Sólo te las daré por todo. Y sí, te sacaré la lengua para que me perdones por no cumplir mis promesas.

¿Sabes? Es verano…Y tengo ganas de bailar.


Fdo: M.

sábado, 31 de mayo de 2014

creo en ti



Amanece. El alba cae de nuevo sobre mi rutina, y tú a mil juramentos de distancia. Debería ataviarme, que los estragos de anoche no se van a arreglar solos. Y es que recordar es enredar el corazón. 

Bienvenida a mis desastres. Al fondo hay sitio, me queda alguno por cometer. Mientras tanto promete no soltarme en esta tempestad. Convénceme de que ya no la echo de menos, que necesito acariciar tus labios teñidos de rojo Tiziano. Grítame con la mirada, tápame la boca con un beso, convierte mis desastres en aciertos. Pon a prueba mi autocontrol, haz que el tiempo me ponga en tu lugar, no lo merezco, lo necesito. 

Hazme sonreír cada vez que me despides. Haz de tus llamadas una canción de protesta, hazme reaccionar. Haz que odie dormir solo, o mejor, dormir sin ti. Haz que suplique que te quedes, que susurre tu nombre en mis sueños. 

Danza con mis celos, encélate con nuestro baile. Hazme olvidar los números, que no me salgan las cuentas.
Haz que una de tus caricias le de valor a todo lo anterior.

Vivo de tu silencio, disfruto de tu sonrisa, creo en ti. 




Gracias por seguir, a pesar de todo, ahí de alguna forma


martes, 15 de abril de 2014

standby



Nos acostumbramos a soñarnos eternos en nuestro parque, nuestro baile, nuestro abrazo. Cuando el reloj sólo marcaba el tiempo que nos hacía inmateriales corriendo calle abajo. Ahora el reloj es una fina cuerda y nosotros dos funambulistas a punto de caer. No lo pudimos ver, o quizás no quisimos; y Sabina avisando que alguien nos estaba robando Abril...

Porque cada invierno estamos en standby, sólo una foto en blanco y negro impide nuestro olvido. Coño, pero que bien suena la primera persona del plural saliendo de tu boca. Aunque sea a voces, dímelo, a mí me vale.

No conoces mi ciudad, ni sus parques, ni sabes que Valladolid cencellea cuando te sabe triste; y a pesar de ello ya te conocen lo vasos de los bares, las canciones de Vetusta y el Pisuerga siente celos cuando le hablo de nosotros a orillas del Manzanares. Le cuento que aprendí a sobrellevar la añoranza abrazando el fondo de cada vaso, invocando cada pedazo de felicidad repartida en instantes e interponiendo un paréntesis en la afonía de mi recuerdo.

Ganas de visitar tu rincón, ese ático del que tanto me hablas. Necesitaremos tres estanterías, una para mis revistas, otra para tus vinilos y la otra para nuestros recuerdos. Lo dejo en tu mano. Prometo dejarte romper los botones de mi camisa, recuerda que del corazón aún no hemos hablado.


jueves, 20 de marzo de 2014

mañanas de Marzo


Los primeros rayos de Marzo marcan el fin del invierno. Eterno mes de sensaciones contrapuestas abrazadas a nuestro recuerdo, de palabras que no huyen, de susurros que sueñan con escapar, de sueños idílicos atados a la pata de mi cama y un corazón que se estremece al sentir tu susurro eterno vagando por mi cabeza. En ocasiones todo toma un tinte exorbitantemente complejo; en otras, aunque nos neguemos, resulta tan sencillo como ponerse en pie y auto-proclamarnos dueños de nuestra vida, de nuestros sentimientos. A veces no es temor a sentir, es miedo a tener que olvidar. Ocasiones en las que tan solo necesitamos reaccionar, más bien, que nos hagan reaccionar. Evolucionar, permutar nuestra forma de pensar, de concebir la vida. Si algo he aprendido es que esta vida no es para cobardes, que esta vida no tolera a los que se rinden.

Mañanas de Marzo, rayos de sol reflejados en el lago y tu olor inundando el ambiente. Sonrisas fugaces sin razón, escondiendo motivos desconocidos. Claro que está permitido equivocarse, es necesario diría yo. Porque en definitiva la vida no es más que aprender de nuestros errores, aprender a que no duela. Aprender que todo lo que hoy nos alumbra, un día se apagará. Aprender a fundirnos con esa luz que hoy nos alumbra, porque así será nuestra por siempre, porque así nunca dejará de brillar.