Amanece. El alba cae de nuevo sobre mi rutina, y tú a mil juramentos de distancia. Debería ataviarme, que los estragos de anoche no se van a arreglar solos. Y es que recordar es enredar el corazón.
Bienvenida a mis desastres. Al fondo hay sitio, me queda alguno por cometer. Mientras tanto promete no soltarme en esta tempestad. Convénceme de que ya no la echo de menos, que necesito acariciar tus labios teñidos de rojo Tiziano. Grítame con la mirada, tápame la boca con un beso, convierte mis desastres en aciertos. Pon a prueba mi autocontrol, haz que el tiempo me ponga en tu lugar, no lo merezco, lo necesito.
Hazme sonreír cada vez que me despides. Haz de tus llamadas una canción de protesta, hazme reaccionar. Haz que odie dormir solo, o mejor, dormir sin ti. Haz que suplique que te quedes, que susurre tu nombre en mis sueños.
Danza con mis celos, encélate con nuestro baile. Hazme olvidar los números, que no me salgan las cuentas.
Haz que una de tus caricias le de valor a todo lo anterior.
Vivo de tu silencio, disfruto de tu sonrisa, creo en ti.
Gracias por seguir, a pesar de todo, ahí de alguna forma








