Recuerdo con total lucidez el momento en el que esa niña risueña con coleta se acercó a mí y me susurro:
- ¿Y si nos hacemos mejores amigos? ¿qué tengo que hacer?
Yo con total seguridad contesté:
- Tranquila. Sólo una cosa, no me falles, yo me ocupo del resto.
Pequeño inocente...




