Hoy me dí cuenta, más si cabe de lo que te debo. Sé que la gente no lo entiende, que es algo ilógico. Sé que nunca llegará a ser, sé que nunca te pararás a componer pensando en mí. Resuenan tan insólitas las cinco letras de tu nombre ahora que ya no estas, que puede que no volvamos a ser. El tiempo pasa y tú y yo pasaremos a un segundo plano, tú me entiendes.
En el recuerdo tu guiño mientras te desabrochas el cinturón. Te veo el verano que viene, confío. O quizás hasta que la vida nos vuelva a poner frente a frente.
Hasta entonces simulemos ser los protagonistas de un cuento de magia. Corramos sobre el agua y volemos sin mirar atrás. Sólo te pido que seas mi propio verano hasta en el invierno más frío.








