Hoy amanecí antes de lo que habitúo. El incesante ruido de las gotas que bautizaban animosamente mi ventana fueron la causa. Me quede reflexionando, con la mirada clavada en el techo de mi pasajera habitación, mientras mi siempre enrevesada mente apuntaba a una frase que me quedó marcado: "Lo único permanente es el cambio"
Hace tan sólo unas semanas me deleitaba con un suculento día de playa; mis planes para el día siguiente eran semejantes pero los cambios de la madre naturaleza propiciaron que mi programa cambiara de rumbo.
Mucha gente siente pavor por el cambio, a no saber proceder ante la nueva situación. Debido a que lo actual no es algo que esté establecido, acotado; una forma de "protegerse" de lo desconocido es sujetarse a lo conocido y en consecuencia rechazar lo nuevo. Los cambios acontecen a través de las personas y para poderlas considerar parte del desarrollo del cambio es necesario asimilar sus valores, pensamientos y si me apuráis, su actitud. Resulta evidente que no todos los cambios son de la misma identidad, lo que provoca que cada entorno de cambio sea único y especial.
¿Os atrevéis al cambio?




