Llegó la atmósfera de Diciembre, y con ella como es rutina, la Navidad. Mes de esperanza, una extraña sensación de ilusión irrumpe en nuestro interior y nos acerca los recuerdos del ayer, aproxima a las aspiraciones del mañana...
Una nueva hoja del calendario se va y con ella un sin fin de propósitos perdidos en la nada. Nos volveremos a engañar desnudando nuestros sentimientos y deseos, los mismos que se repiten, en la mayoría de los casos, Diciembre tras Diciembre. Un insólito optimismo, quizá motivado por las miles de bombillas que 'adornan' las calles, se apodera de cada uno de nosotros y nos hace creernos capaz de lograr hasta el más inverosímil proyecto.
He de reconocerlo, me encanta el olor a castaña asada, ver como los "ñacos" (como llaman a los niños por estas tierras) entusiasmados esperan con ansia sus regalos, comprobar como las personas intentan, aunque sean durante unos días, ser mejores con los demás; y ante todo, esa absoluta credibilidad de que todo va a mejorar, que todo será diferente..
Todo muy bonito hasta aquí. A partir de ahora la realidad de todas aquellas personas a las personas a las que les falta alguien. Una gran sombra alargada en forma de ausencias las impide disfrutar de la Navidad. Sentir melancolía por los que nos faltan es lógico, pero... ¿por qué nos disfrutar de los que nos quieren y rodean? Quizá no habrá un mañana para disfrutar de ellos..
FELIZ NAVIDAD A TODOS




